En países como Honduras, la relación entre seguridad ciudadana e inversión es determinante, la inseguridad contrae la inversión y la seguridad incrementa la confianza del inversionista, es por ello que el objetivo estratégico de la administración del presidente Juan Orlando Hernández, fue  desde el primer momento, construir un país hostil al crimen organizado, reducir la violencia y crear nueva oportunidades de ingreso para los más pobres.

Así lo expresó el Secretario Coordinador General de Gobierno, Jorge Ramón Hernández Alcerro, durante una conferencia magistral pronunciada en el marco de la reunión anual de la Asociación de Cámaras de Comercio Americanas, América Latina y El Caribe (AACCLA, por sus siglas en inglés), realizada el pasado lunes en Managua Nicaragua, bajo la denominación de “El Futuro de los Negocios en las Américas” (Business Future of the Americas).

Hernández Alcerro, desarrolló el tema “Paz y Seguridad, Elementos Fundamentales para la Inversión”, el cual, dijo, es fundamental para muchos de los países de América Latina y El Caribe “particularmente para los que hemos tenido que enfrentar los retos que la inseguridad ha significado para las posibilidades de inversión, crecimiento y empleo”.

El jefe del gabinete de gobierno en Honduras, añadió que en países como los de Latinoamérica hay una fuerte relación entre seguridad ciudadana e inversión, “cuando la inseguridad aumenta, la inversión se contrae. Al contrario, cuando la inseguridad disminuye, la confianza del inversionista retorna”.

Señaló que el papel de los gobiernos no es invertir en actividades productivas, sino crear las condiciones para atraer la mayor inversión privada posible, para que genere mayores y mejores oportunidades de ingreso para los pueblos “de allí que trabajar en la creación de condiciones de seguridad pública es una de las funciones esenciales de cualquier gobierno”.

La creación de ese entorno favorable a la inversión privada es bastante complejo - prosiguió el ministro - la seguridad es primordial, pero también lo son la seguridad jurídica, la seguridad de la propiedad, la acumulación de capital humano, la simplificación y eficiencia del gobierno y la integridad de los servidores públicos en general, comenzando del más alto al más humilde.

En el caso de Honduras, el Presidente Juan Orlando Hernández decidió ejecutar una estrategia multidimensional pero limitada a cuatro grandes prioridades; la seguridad, la inversión y empleo; la protección social; y la transparencia y eficiencia del Estado.

El Coordinador de Gobierno, destacó que el objetivo estratégico de la administración Hernández, fue constituir un país hostil al crimen organizado que permitiera la desarticulación de sus operaciones y reducir la violencia, “a la vez que nos empeñamos en reconstruir el tejido social por medio de la prevención y los programas sociales para los más pobres, recuperar la confianza de los ciudadanos en su gobierno y crear nuevas oportunidades de ingreso para la población económicamente activa”.

En este contexto Hernández Alcerro, puntualizó en la reducción significativa de la tasa de homicidios, más de treinta puntos en cuatro años, avance alcanzado mediante reformas legales e institucionales, la mejor coordinación de esfuerzos y la asignación de nuevos recursos financieros.

Las cifras “hoy reflejan una marcada tendencia hacia la baja, particularmente después que se han ejecutado profundas acciones de reforma de nuestro sistema penitenciario”.

El alto funcionario del gobierno hondureño, también se refirió al proceso de depuración de la policía y la renovación prácticamente total de los cuadros de la institución, pues el proceso se realizó de arriba hacia abajo.

Asimismo dio a conocer los avances obtenidos en materia económica, mediante la implementación de procesos orientados a crear más y mejores oportunidades de empleo para la ciudadanía, lo que conlleva el fomento a la inversión, mediante el impulso, conjuntamente con la empresa privada del llamado Plan 20/20 para el cual se identificó seis sectores estratégicos de la economía hondureña con mayor potencial de crecimiento, el turismo, la industria textil, la manufactura intermedia, la actividad agropecuaria, la construcción y los servicios a empresas.

“Estas son las lagunas más grandes en las que podemos pescar y las que tienen más peces”, enfatizó el secretario de Estado.

Hernández Alcerro, también destacó los esfuerzos conjuntos entre gobierno, trabajadores y empresa privada, que han permitido la promulgación de leyes como la Ley Marco del Sistema de Previsión Social, la Ley de los Trabajadores por Cuenta Propia, la Ley de Inspección Laboral, la Ley de Trabajadores Domésticos y más recientemente la “Política Nacional de Empleo”.

En todo este contexto, señaló el ministro, la seguridad es una condición sine qua non para el crecimiento pero no es suficiente. “Se requiere que juntos, gobierno y sector privado, sigamos trabajando de manera más estrecha, y que mientras el gobierno hace su trabajo efectivamente, la empresa privada invierta más, cree más empleos y genere mayor riqueza”, puntualizó.